Allá por los años ´70 Nicolás tuvo un sueño. Caminaba con su guitarra al hombro en busca de los campos verdes y de un sol sonriente silbando dulces melodías. Varios abriles después el destino quiso que en un recóndito bar de Saavedra una botella lo uniese a su viejo amigo Guten. El aire liviano se cargaba de música y rociaba el ambiente. Entonces, entonados por la melancolía, se juraron música y empezaron a soñar juntos. Los acordes llegaron solos, también las rumbas y las nenas, y aunque la ruta no supo arrojar verdaderos compañeros, canciones se hicieron demos y regalaron algunos shows. Pero algo le faltaba al espíritu entusiasta. Era el beat que se hacía esperar, desesperar. Mas todo el que busca encuentra, y de la tapa de diarios y revistas, con groove arrollador, Maxi afloró. El nuevo tridente empezó a pinchar fuerte y sus obras a clavarse cada vez más profundo.
Estribillos y estrofas encantaban a las masas, el aire se perfumaba en colores. Solver quería correr pero poco aguanta mesa de tres patas tan formidable banquete. Pasaron los meses y la primavera se llevó el frío. Y, antes de marchar, el viento sur dejó uno de sus pichones. Gore llegó. Nuevamente los bares los vieron rugir y el rumor fue noticia: “Toca Solver!!!!” Se escuchaba aquí y allá.
Un marzo que Guten viajó las hojas volvieron a caerse de los árboles y el frío regresó a la carne. Guten nunca regresó y dejó a Solver rengueando por calles sin flores. Como si el otoño se ensañara con ellos, un fin de semana sin fin Gore volvió sobre sus pasos con idea de jamás volver. Muchos creyeron que Solver no podría reponerse. Pero el sol nunca se apaga, jamás se desinfla, nunca jamás pierde su calor. Y aunque cierto es que sabe ocultarse del mundo para descansar y recargarse, está siempre arriba, siempre latente, esperando para iluminarnos, para abrigarnos de un momento a otro.
Tal es así que dos esperanzas nacidas de un mismo vientre extendieron sus manos generosas. De allí que el destino se hizo justicia y la justicia nuevamente canción. Justo entre injustos, y justo cuando más se lo necesitaba, el espacio se llenó de rulos. “Solo bastó con escucharlo para empezar a amarlo, es el elegido, el que siempre estuvimos esperando” fue el sentimiento unánime y Mati completó la familia.
Solver ya trabaja en romper el silencio. Los exigentes y ansiosos paladares empiezan a degustarlos, las bocas se hacen agua exigiendo enajenadas repetir el plato. De la cocina se escapan los aromas. Señores, vayan sentándose a la mesa…
SOLVER
sábado, 13 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
Vamos Solver!!! Este sabado 4 vamos a estar con las banderas catanando...
Publicar un comentario