Días atrás me tocó hacer una fugaz visita al Uruguay. En esta última oportunidad a la capitalina ciudad de nuestro hermano rioplatense. Un ejército de hormigas excitadas recorría mi cuerpo, la visita estaba fundamentada por la pasión futbolera. Sin embargo, bastó con salir de la terminal de micros y echar a andar para que otra sensación aborde por completo mi cuerpo. Paz.
Acostumbrado (mal) a calles donde la gente choca con la gente como si los hombros estuviesen imantados, los autos con los autos como si los paragolpes también estuviesen imantados, los insultos, las bocinas, la locura y la histeria, me reconocí inmediatamente hijo de otra tierra. La tierra donde los brazos van imantados a los termos y las manos a los mates, en un andar que por apacible no es cansino, ni lento, ni retardado, ni campechano. Simplemente son cuerpos reflejando, cual siempre, las mentes y los espíritus en armonía, en equilibrio.
Solver se caracteriza por su profunda esperanza y vocación de cambio. Pero ese verde sentimiento y convicción pierde muchas veces su fuerza y poder en manos de otro no menos verde... Es que el pan que no llega al estómago también se pone verde.
Cada vez que gana el moho gana la más violenta de las acciones de los hombres contra los hombres, el hambre.
Cuando gana la violencia y la histeria, cuando los hombros se chocan y las lenguas son instrumentos de maldad, cuando el ruido avasalla con la paz y tus pares, en lugar de tenderte una mano, parecen ser tus enemigos en una selva en la cual solo sobreviven algunos, uno empieza a caminar fuera de su eje. Y cae. Es en esos momentos en que la mente y el espíritu piden vuelo, piden despegarse de la tierra, de sus enfermedades y maldades cotidianas. Claro que el cuerpo no puede satisfacer estas imperiosas necesidades del alma. Mas si cerramos los ojos por un rato, hasta que la tierra nos baje de un hondazo nuevamente, el ejercicio liberador es posible.
No tiene Montevideo pan en todas las mesas. No es la injusticia social artista exclusivo de Buenos Aires. Pero en la búsqueda del cambio la gente no ha enloquecido. Y que importante es transitar ese camino en paz…
Solver
viernes, 5 de junio de 2009
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