jueves, 13 de noviembre de 2008

El instante previo

Tras una espera que parecía ser infinita el momento llegó. Fueron horas de planear cada movimiento, cada gesto, cada palabra y mirada. No había detalle librado al azar. Y sin embargo, en medio de la oscuridad de la noche mis ojos no pueden distinguir siquiera las sombras de las luces, por lo que debo moverme instintivamente.
Una tela roja hace las veces de escudo protector de las miradas inquisidoras e impacientes, dispuestas a devorar lo que se les ofrende, sin mostrar piedad alguna.
Mientras se ultiman algunos detalles, cada uno de los protagonistas que me acompañan en esta aventura inicia su ritual privado e intenta aislarse de la realidad de esa noche; por algunos instantes, tendremos la oportunidad de ser reyes de nuestro mundo. Los músculos y válvulas empiezan a tomar temperatura lentamente, entre pasos nerviosos y miradas furtivas. El ambiente se llena de sonidos, ruidos, voces, murmullos... Pronto el fuerte que nos protege estará tan árido, hostil y vacío como un desierto. Y debemos cruzarlo y vencerlo.
Mi fiel compañera, cuerdas y madera, puede percibir el caldeado ambiente y se encabrita impaciente entre acoples, como un purasangre esperando la señal de partida.

-“¡Cinco minutos!”

Ocupo mi lugar sobre las tablas repasando mentalmente acordes y niveles. Los gritos de aliento y apoyo entre cada uno de nosotros no se hacen esperar; dispuestos a salir y despedazar a cualquiera que se interponga en nuestro camino, que intente desafiar nuestro sueño. Entonces percibo una presencia extraña detrás de mí, alguien que no esperaba que viniera. Puedo sentir su puñal deslizándose lentamente por mi espalda y rozar mi cuello sin alcanzar a rasgarlo; el filo estremeciéndome. Mis piernas se paralizan ante el vértigo de las tablas que parecen moverse. Intento escapar desesperadamente, pero mi cuerpo ya no responde mis órdenes con facilidad, y me doy cuenta de que durante los próximos minutos, solo responderá al éxtasis del público y a los dictámenes de un escenario frenético y arrollador.
Se abre el telón... Y Solver ataca de nuevo.


SOLVER